Me duele aquí

 ¿Se han percatado que la mayoría de escalas del dolor evalúan el que es físico y no el emocional? Me causa curiosidad como nos piden medir el dolor que tenemos en un punto del cuerpo del 1 al 10. 

La mayoría de veces no le creo a esas escalas, pues el dolor es tan personal que me cuesta creer que un doctor entienda la magnitud de lo que siento. Cuando era niña, practicaba gimnasia y entrenaba muchas horas por semana: algunas veces, despertaba a mitad de la noche llorando del dolor que sentía en los huesos. Fue un dolor que se hizo tan característico en mi, que cada que tengo un dolor similar, mi mamá entiende perfectamente a lo que me refiero cuando le digo 


"me duele como cuando iba a gimnasia"


A este tatuaje lo bautizo como "me duele aquí" por una razón muy importante: la pérdida. La primera vez que perdí a alguien, fue a mis 4 años (aproximadamente). 


Recuerdo perfectamente ese funeral: muchos niños corriendo por doquier porque no entendíamos que sucedía, un día lleno de neblina, lluvia y muchos llantos de fondo. A tus 4 años no piensas, solo replicas, y recuerdo sentirme triste aunque no sabía qué lo causaba.


La primer gran pérdida para mi, la viví a los 14. Fue un año difícil, porque se me fue mi apá y estaba en una edad en la que todo se sentía como el fin del mundo. A los 14 tampoco estás consciente de lo que sucede, pero es cuando el cuerpo empieza a "sentir todo y sentirlo mucho". Tampoco ayudaba el hecho de pasar un 10 de mayo en la funeraria, o estar en la mera edad de la punzada, o batallar un intenso mes contra el cáncer para que al final las cosas no salieran como lo esperábamos. 


Fue la primera vez que "me dolió aquí". Fue la primera vez que sentí el corazón roto, la primera vez que escuche llantos intensos. La primera vez que estuve en contacto consciente con la muerte y la tristeza. Recuerdo ese año como uno de los más difíciles, porque con 14 años no esperas tener tantas pérdidas en tan poco tiempo. 


Como si no fuera suficiente, a los meses se me fueron 2 grandes amigas. Una enfermedad autoinmune me hizo entender que nada tiene sentido, y después de una preciosa fiesta de 15 años, me despedí de Nuri en la puerta del hospital. Y poquito después de eso, Zayra se despidió de todos después de una ardua batalla contra el cáncer.


El dolor ahí nunca se fue, y desde entonces, aprendí a convivir con él. Nunca pude terminar de sanar el dolor que tenía en el pecho, siempre se ha sentido como si te enterraran una espada justo en el esternón, y desde 2014 siento que vivo en anestesia. 


Después de muchos años, muchos corazones rotos y muchas más pérdidas, el gran dolor aquí regresó. Más intenso que la primera vez, quizá más permanente que otros dolores, pero esta vez, más consciente de lo que ocurre. Este año tuve 2 pérdidas importantes, y es la primera vez en la vida, en la que puedo señalar exactamente dónde me duele. 


El 02 de agosto, por ahí de las 3:00 pm escuché desde el baño una llamada que quizá no debí escuchar, y de inmediato me dolió aquí. Saber que mi hermana estaba a punto de irse, honestamente paralizó el tiempo. Corriendo hacia la sala, me encontré la imagen de mis mamás dicendo "me duele aquí", y es la primera vez que sentí que la escala del 1 al 10 de la que hablábamos al inicio, tenía sentido. 


Al fin sentí que alguien entendía exactamente lo que era el dolor que yo estaba sintiendo. 


me duele aquí 

me duele aquí 

me duele aquí 


Mi tatuaje es mi dolor, es la espada que tengo enterrada desde el día en que me despedí de Don Marcelino, y tiene el corazón que Yeni dejó roto. Pero aquí están todos: Marco Antonio, Fausto, Don Marce, Jaime, Nuri, Zayra,Don Pepe, Yeni, Gustavo y Adrián. 

Me duele aquí, y mucho.



  Sepan que siempre estoy pensando en ustedes: 
Pa: muero por comer conejo, pero no encuentro donde lo hagan rico como el tuyo. Nuri, Zay: estrellas hoy, constelaciones mañana. Yeni: no dejo de ver los pájaros para ver si me acuerdo de la mueca que hacías frente a ellos, no dejo de buscarte cada que escucho Timbiriche, ni cuando paso por la pirámide de Cholula; honestamente no sé si dejaré de hacerlo. Me haces tanta falta.

-i.


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