Como se quiere a una planta.
"Nomás acuérdese que este amor le hubiera durado pa' siempre."
Yo te hubiera querido como se quiere a una planta: con la esperanza de que un poco de agua y cuidado la mantenga verde y rozagante.
Te hubiera querido con la ternura con la que se mece a un recién nacido y te hubiera querido con la pureza de un amor nuevo, como el primero.
Yo te hubiera querido con la calma milenaria de las montañas que rodean el lugar donde nací.
Te hubiera querido entre virus y gripes, y te hubiera querido entre las visitas a terapias y tus inexistentes ganas de existir.
Yo te hubiera querido a los 17 kilómetros que hay de tu casa a la mía, o a 700, incluso a 7 mil.
Te hubiera querido desde el otro lado del mundo, con la calma del estanque y la fuerza del tsunami.
Con tus pantalones rotos y mis canas vagas.
Con tus dedos fríos y mis ganas tibias.
Te hubiera querido en las tardes de lluvia, o en los picnics bajo el sol.
En mi casa, en mi cama, entre mis persianas y mis cobijas.
En esa luz de la mañana.
En esos rayos de sol mañaneros que siempre logran entrar a despertarme.
Te hubiera querido los viernes de fiesta y los domingos de lavar ropa.
Te hubiera querido como cuando mi abuelo cruzó a Estados Unidos y con la misma fuerza del metro de la Cuidad de México.
Como el toque que te das diario.
Como quiero a mi abuela y a las margaritas, y las tardes de alberca tostándome la piel.
Como quiero a la poesía.
Como cobertor en invierno, como brisa en verano, como hoja del árbol.
Y ya se que dicen que el hubiera no existe, pero lo que si existió fue este amor que te aseguro, te hubiera durado pa' siempre.
-i.


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