Nuestra relación.

Llegaste a mi vida sin planearlo, sin estar contemplado en ninguna cláusula y fueron las coincidencias quienes me llevaron a ti. 
También coincidieron nuestras manos, coincidieron nuestros labios y pude apostar que al estar juntos, nuestros corazones latían al mismo tiempo.

Nunca había tenido tantos límites en mi universo. Es una mentira que sea infinito, pues el mío resultaba medir lo que mide tu espalda cuando la toco y se pone tu piel chinita. 

¿Cuántos besos te robé? 
Dices que no fueron robados pero yo no sé diferenciar entre lo robado y lo que no, lo que sé, es que nunca te pedí permiso. Fue consentimiento mutuo. Una relación médico paciente, circuito y electricidad, riesgo y beneficio según entiendo. 

¿Qué importa? 
Somos todavía pequeños para rompernos el corazón, para olvidarnos con todos esos pedazos, o para besarnos y con ello componer nuestro universo. 
Para que el universo y todas las matemáticas que alguna vez me enseñaste, se encuentren a nuestro favor. 

Como si te hubiera querido desde antes de conocerte, si es que eso fuera posible.

- i.
(te quiero muchísimo.)

Comentarios

Entradas populares