Empiezas.

Te empiezas a quedar en mis buenas noches, en las canciones que escucho.
En las tardes cuando llueve y también cuando hay sol.
Invades incluso mis recuerdos que confieso:
me gusta compartir mi soledad contigo
me gusta escribirte mientras duermes
mientras sueñas. 

¿Sueñas? 
¿Cuándo fue la última vez que te quisieron tanto? ¿Cuando empecé yo a hacerlo?


Yo no sueño, vivo una realidad alterna, incluso encontraste la puerta de entrada para llegar a mi. 

Y todo es tan frágil, tan simple que puede romperse en cuaquier momento. Creo que por eso seguimos juntos, por la posibilidad de rompernos. 

No le tengo miedo a estar en pedazos, ni me da miedo que no encuentres las piezas faltantes, porque lo que me falta, eres tú.

-i.

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