Palomita.

                                             10 de Julio de 2017.

Yo...

Solía recordarte al escuchar música de esa tranquilita, de esa música que a mi abuela la hace dormir. Solía recordarte al pasar por esa esquina con la barda, aquella en donde nos sentabamos después de caminar desde la plaza comercial hasta mi casa, esa esquina donde hay un árbol precioso con esas flores que me gustan tanto.

Solía verte en cada trago que le daba a mi botella "Ciel" de 600 ml, justo afuera de mi casa. Solía ver tu cara llena de inquietud, esa cara que solías hacer cada vez que no podíamos decidir que película ver en el cine.

Recordaba con exactitud el día en que te pedí prestado un peso para una nieve de limón, recordaba perfectamente que calcetines llevabas puestos ese día, y tambien recordaba que cuidaste mis carpetas de la escuela, para que llegara a la heladería con las manos libres.

A mi mente venía el momento exacto en que nos dimos nuestro primer beso, en clase de psicología. Qué curioso, ¿no?. Nuestra maestra fue cómplice de lo que hasta el día de hoy sigue vigente.

Y es que antes mi mente estaba más clara, y recordaba cada una de las estampitas que pegaste en mi libreta de anotaciones, porque según pensaste, se vería cool.

Y, Palomita, mi mente ya no es tan buena y tengo que ver las 4,510 fotografías que tenemos para sentirte otra vez conmigo.

Pero vamos, no todo está perdido. Sigo teniendo aquella pluma color bronce que me regalaste, guardo cada uno de los boletos del camión con sumatoria 21 y duermo con ese collar rojo que era tan especial para ti. 

Así que: 
Palomita, ya no quiero recordar. 
Palomita, ya no quiero pensar en lo que solíamos ser. 

Palomita, ahora lo quiero vivir. 


-i. (con mucho amor)


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