Mal.
- 1... 2... 3...
-Detente, respira. Algo bueno saldrá de todo esto.
- 4... 5... 6...
-¿Ya más tranquila, Lunita?
- 7... 8... 9...
- Vamos, después de todo no puede ser tan malo.
- 10.
-¿Viste? Pudiste contar hasta ese número. Ahora que ya estás más en calma, dime, ¿qué fue lo que pasó? - y secando sus ojitos, Lunita respondió:
- No hay planeta que quiera ser mi amigo. Todos tienen lunas grandes y hermosas, lunas con cráteres de mi tamaño... y eso me pone triste. Yo soy chiquita, ¡quizá sea la luna más pequeña de todo el mundo espacial! Y eso es horrible.
- Vamos Luna, yo puedo ser tu amigo, y serás mi único satélite para que cualquiera que pase por aquí vea lo hermosa y perfecta que eres. Verán que tus cráteres son los más lindos, y lo mejor de todo, es que... verán lo felíz que soy contigo. ¿Entonces que dices? ¿Aceptas?
- Esta bien... - dijo Lunita con miedo. - pero con una condición.
-¿Cuál es?
- Le tienes que decir a tus habitantes que soy de queso. - dijo muy seria.
-¿Ah si? ¿Por qué de queso?
- Muchas personas creen en cosas, sobre todo los más pequeños. ¿No crees que sería más emocionante solo tener una luna y que sea de queso?
Los aficionados enloquecrán, los niños se sorprenderán. Algunos científicos querrán desmentir tal cosa, pero sobre todo, los enamorados encontrarán la forma más bella de ver una luna echa de queso.
creer es la clave.
-i.


Comentarios
Publicar un comentario