Adiós.

Le dije adiós tantas veces que llegó a ser una forma de no irme nunca.

Cada vez que decía adios, me retumbaba la calma en los costados.

Porque no era adiós, era estoy aquí,era ven a buscarme que tu sólo tú me encuentras.

Decirle adiós era comerle la boca a la esperanza. 

Era esperarle y perderle al mismo tiempo.

Adiós.
Adiós.
Adiós.

Perdí la cuenta; dije adiós más veces de las que merecía, de las que podía soportar.

Decirle adiós fue atarme a su recuerdo en la cárcel del olvido, y a la vez, atarme al olvido en una carcel de recuerdos.

Le dije adiós de tantas maneras. Le dije adiós con tantos restos de "ven ya" en la boca, que sólo se cumplió cuando no lo pronuncié.

Acabé descubriendo que para que pudiera ser una despedidas, no tenía que dirigirme a su corazón, sino... al mío.


Adiós a mi.
Adiós a mi contigo.



Adiós.

-i.

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